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creado por Javier Urroz.
Ir de bares está de moda. La sociabilidad que esta
tradición permite, intercomunicación y movilidad,
lo convierten en "deporte" en cuadrilla, y todo
el mundo presume de su último descubrimiento en materia
de barras. Además de la confraternización, la
barra tiene la ventaja del antojo: “casual food”.
Teoría del pincho.
El tapeo y el pintxo de diseño, proponen una oferta
gastronómica distinta buscando efectos sensoriales
a partir de la combinación de productos comestibles,
sin el envaramiento de una mesa con mantel. Se come con la
vista y en la barra más, de ahí las presentaciones
sugerentes.
En las barras se come con los dedos con todos los placeres
que ello supone y los sociólogos de lo alimentario
han ensalzado, aunque ello deba exigir un trabajo añadido
al cocinero.
Por otra parte, cuando vas de pintxos no visitas solamente
un bar, sino que haces una ruta determinada, lo que permite
un conocimiento casi osmótico de la ciudad.
Pintxos de Bilbao
En pocos años Bilbao ha cambiado su fisonomía
de forma radical. Bilbao se ha convertido en una ciudad de
servicios, antaño lo era en comercio y finanzas, ahora
lo es también del ocio. Ello influye de manera poderosa
en su oferta culinaria que se transforma en paralelo a la
ciudad.
Las barras se han modernizado, con fuerte influencia donostiarra
al principio, pero permanece el espíritu bizkaino,
y sus tradiciones. Una oferta más pensada en las exigencias
de la demanda que en florituras y barroquismo, con una mayor
referencia a la realidad culinaria habitual que a las "cocinas
miniatura" que gustan a los publicistas de la gastronomía
guipuzcoana... aunque ellos también estén volviendo
al clasicismo, realidad obliga.
LAS ZONAS
Las zonas de poteo varían con la ciudad. El Casco
Viejo permanece en su centralidad de ocio, reforzando su presencia
la parte más cercana a la ría, en detrimento
de otras más deterioradas como las calles Somera y
Ronda. La plaza Nueva es la meca de quienes busque barras
pletóricas de calidad. Para “connaisseurs”,
las calles Jardines, Santa María y del Perro.
La influencia del urbanismo es clara y la peatonalización
crea “zonas”. La calle Diputación es un
referente obligado entre quienes busquen pintxos de calidad;
como la ampliación de las aceras de García Rivero
supusieron el espaldarazo definitivo a esta calle, que acoge
a quienes el paso del tiempo expulsa de Licenciado Poza. El
parque de Doña Casilda Iturrizar, "Central Park"
de la ciudad, ve como en su entorno se prodigan locales novedosos.
Se amplía el recorrido de bares a zonas menos conocidas
y los locales clásicos compiten con los nuevos llegados
a un mercado en alza en una ciudad renovada.
OFERTA
La oferta habitual se basa en las tapas clásicas,
en su amplia mayoría, que tienen en los "pintxos"
de diseño competidores cada día más potentes.
Aunque las preparaciones antiguas tienden a la extinción.
Se “reinterpretan” usos tradicionales antes olvidados:
Los "tigres" de mejillón con salsa de tomate
picante, las anchoas fritas, o los pimientos verdes... y permanecen
algunos de "toda la vida". Si venden "rabas"
(calamares fritos) en casi todos los bares significa que es
domingo.
Muchos jóvenes hosteleros apuestan por la fórmula
gastronómica de cocina de barra/pintxos como una alternativa
cualificada ante la oferta tradicional. El apetito creciente
del consumidor se sacia con creaciones que evolucionan en
función de la temporada y la aceptación de los
clientes, con un servicio más abierto al visitante
ocasional y un complemento de calidad en el vino y las bebidas
menos tradicionales.
Sobre las mejores preparaciones habría que citar dos
libros de obligado conocimiento para quienes piensen que sólo
en Donostia hay barras. Los Mejores Pintxos de Bilbao (2002),
cuya renovación esta en curso, y los Mejores Pintxos
de Bizkaia (2004). En total un centenar de recetas para hacer
la boca agua.
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